tentaculo derecho

The Zombie Jamboree

Trama

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Sin titulo

Ahora, como dato informativo, algo que no sabíamos hasta hace poco. Todos los años en Trinidad, celebran lo que es conocido como el "carnaval de Calypso" en el que los grupos nativos compiten uno con otro, musicalmente, para averiguar quién es el mejor compositor improvisado de todos ellos. Y en el año 1955, Lord Invader and his Twelve Penetrators (Lord Invader y sus Doce Penetradores) ganaron el título con esta canción, basado en un tema de Goethe, relacionado con la danza de los muertos. Bien, Invader solo podía usar su propia experiencia, así que lo tituló, por supuesto, "Zombie Jamboree, La canción que mató a Calypso".

Con estas palabras, el Trío Kingston da inicio a la canción "A Zombie Jamboree". Lord Invader fué, realmente, un cantante de Trinidad, lugar donde adquirió fama que le permitió hacer un viaje a Nueva York para grabar un disco promocional de la música Calypso en los Estados Unidos.

A pesar de que no hemos encontrado ninguna prueba de que el auténtico compositor de la canción fuera realmente Rupert Westmore Grant, también conocido como Lord Invader, y que la canción aparece firmada en el disco del Trío Kingston por Conrad Eugene Mauge, Jr., del cual no hemos podido averiguar nada, aceptaremos la versión del Trío, como su sentido del humor que les caracteriza.

Y es que a estas alturas, Zombie Jamboree es más un mito musical interpretado por muy distintos grupos, como por ejemplo Rockapella, Ladysmith Black Mambazo, el Trío Kingston, The Merrimen, Harry Belafonte o The Jolly Boys —los cuales interpretan la canción cuando todavía se llamaba "Back to Back (Belly to Belly)"—. Dejemos, pues, que la mitología impregne su historia alrededor de la leyenda de esta canción.

A través de las distintas versiones de la canción, la letra nos habla del despertar de los zombies en el cementerio de Long Island, donde empiezan a celebrar una juerga (Jamboree). En la versión que canta el trío o Harry Belafonte, no obstante, hablan de cómo una mujer zombie sale de una tumba con una botella de alcohol, señala al cantante y dice que será suyo. En otras versiones, como la de Rockapella, los zombies se extienden primero por el resto de la ciudad y después por el mundo, celebrando una enorme juerga zombie.

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Versión de Wolf

Siendo francos, la primera vez que íbamos a hacer un webcomic era completamente distinto a este, tanto el guión como el estilo. Y es que sobre el estilo hay mucho que hablar... Y ladrar, eh, Patroklo? Porque durante meses estuvimos trasteando con diferentes versiones: Pixel-art, no-pixel art, 3D, dibujo normal... En fin. Patroklo acabó odiándome (y creo que aun lo hace).

Sobre el guión original, la cosa viene de mucho antes de lo que parece. Estaba yo en clase, "estudiando", hará cosa de dos años. Necesitaba alguna forma de superar el tedio y lo conseguí dibujando pequeños, diminutos muñequitos, recreando aventuras en un instituto. La idea surgió de una mezcla entre Obscure (PS2), el juego al que había estado viciado un tiempecillo, y Fanhunter, el cómic de Cels Piñol. Dos o tres páginas de una libreta y ahí acabó la cosa. Un tiempo más tarde surgió la posibilidad de colaborar en un webcomic que llevaban Patroklo y John Doe. Tras no conseguir arrancar con el tema empecé a tontear con un guión reciclando la idea que tuve en las clases, y acabamos trabajando en ello. Una temática más familiar para la gente, con más salidas y más jugo. Miles de películas, series y vivencias personales que dan lugar a muuuchas tiras llenas de tonterías.

Simplemente, espero (esperamos) que no nos tireis demasiadas piedras si alguna vez coincidís con nosotros en algún lado. No pretendemos hacer una obra de arte ni llegar a ser los mejores en nada. Hacemos esto por diversión y para compartir un poco nuestra notable tara mental con todos vosotros.

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Versión de Patroklo

Podéis creer la aburrida versión de Wolf, en la que lo más interesante que pasa es una vieja en bicicleta, o leer mi versión, llena de explosiones, romance y un par de escenas de sexo explícito.

Todo comenzó cuando wolf y yo estábamos en una fiesta de alto copete que daba el embajador de Andorra. Ambos llegamos elegantemente tarde trajeados de negro, ofrecimos al primer sirviente que vimos nuestras chisteras y entramos en la crema de la sociedad europea.

Tras mantener una hilarante charla llena de sutil y fina ironía con el duque de Medina Sidonia, procedimos a ingerir los canapés de rigor mientras decenas de hembras deseaban nuestro archifamoso a la par que eficiente sexo, y así, en este ambiente de grata decadencia aristocrática nos sentamos a la mesa.

Durante la cena, entre conversaciones de alto nivel intelectual —como por ejemplo la obra de Charles Sinclair, las mejores marcas de monóculos irrompibles (especialmente diseñados para caballeros muy susceptibles al asombro) o la reproducción del mejillón cebra (tema muy recurrente en este tipo de conversaciones, tal y como podemos deducir de otras crónicas de índole parecida a esta)—, surgió la inspiración.

Así, pues, Wolf dibujó en una de las servilletas lo que sería el inicio del comic. Por mi parte, preferí mantenerme en un discreto segundo plano que permitió al susodicho llevarse todas las flores, mientras que yo adquirí el rol de trabajador ingratamente tratado que dedica su vida a sufrir las constantes humillaciones a las que el malvado dibujante atenaza a todo aquel que trabaja con él.

No obstante, siempre pensando en el amado público que, ignorante de que el auténtico cerebro de este proyecto era, si señores, lo han adivinado, yo, yo y solo yo, seguía escribiendo sin descanso para su hilarante distensión. Bueno, si no contamos cada vez que me bajo un nuevo juego en el que dejo de ser un humano durante todo el tiempo que tardo en pasármelo y me convierto en uno con la máquina, o cuando no tengo ganas de hacer nada, que son las más de las veces, o no se me ocurre ningún chiste especialmente malo y ese día no hacen ningún programa de Cruz y Raya. ¡Pero el resto de las veces, excepto cuando estudio o trabajo o estoy de juerga, escribo incansáblemente! ¡Si señor!

Y ahora, si quereis saber la versión real de como surgió el comic, volved a leer lo de Wolf, si no os dormís... ¡¡¡BWAHAHAHAHAHA!!!